viernes, 21 de abril de 2017

Retired military leaders urge Trump to engage with Cuba

BY ELLEN MITCHELL - 04/20/17 02:06 PM EDT

The Hill
http://thehill.com/policy/defense/329748-retired-military-leaders-urge-trump-to-engage-with-cuba

More than a dozen retired military officers are urging the Trump administration to keep normalizing relations with Cuba to strengthen U.S. national security interests.

In a letter sent Thursday to White House national security adviser Lt. Gen. H.R. McMaster, 16 retired military officers ask the administration to continue to expand U.S.-Cuba relations made under former President Barack Obama in travel, terrorism, border control, environmental protections and trade.

"We acknowledge the current regime must do more to open its political system and dialogue with the Cuban people. But, if we fail to engage economically and politically, it is certain that China, Russia, and other entities whose interests are contrary to the United States' will rush into the vacuum," the retired officers write in the letter, organized by the American Security Project. "We have an opportunity now to shape and fill a strategic void."

Earlier this month several of the retired officers traveled to Cuba to meet with government officials over four days. On a call with reporters prior to the letter's release, the officers said Cuban officials expressed security concerns and fears "that perhaps the progress that's been made in regards to diplomatic relations and easing of travel restrictions will revert to the way it was prior to 2014."

One of the letter's signatories, retired Marine Corps Brig. Gen. Stephen Cheney, said there is a frustration within the Cuban government over routine meetings with the U.S. State Department and Department of Homeland Security that have been cancelled since Trump's inauguration.

"It's not out of a change of policy, it's that the people aren't there in the administration and they haven't formulated where they're going to go in regards to a policy with Cuba," Cheney told reporters of the canceled meetings.

"That's why we're stepping in and stepping in now, to say 'OK, while you're formulating this policy to the new administration, that you need to take all these factors into consideration. Don't just look at it as something Obama did it and because Obama did it you hate it. Let's fill out the national security aspects of this and you can count it as a huge success if President Trump opens up trade ... to the advantage of U.S. business.'"

Retired Army Brig. Gen. David McGinnis, who also signed the letter, said there is a need to make sure Cuba does not reach out to U.S. adversaries, including China or Iran, out of economic or defense concerns.

"If they get desperate, the people that they're going to reach out to are people we would rather they not have relationships with. And that's a real national security issue at this point," McGinnis said.

The officers said they will take the letter to Capitol Hill next week.

jueves, 20 de abril de 2017

Periodismo cubano: edición contra cierre

Jesús Arencibia Lorenzo

Abril 18, 2017
Tomado de: https://cubaposible.com/periodismo-cubano-edicion-contra-cierre/

Decir que el periodismo cubano debe transformarse es un lugar común en la Isla. Tan común ya como referirse a los baches en las calles, la mala calidad del pan, las angustias del transporte o la insoportable incongruencia entre el salario estatal real y el costo de la vida.

Sin embargo, no huelgan los comentarios y análisis al respecto, porque si de algo se trata en la hora actual del país, es de sumar. Como para la muralla que quería el poeta, "todas las manos", todas las voces, todo el pensamiento.

¿Cómo se fue gestando, a lo largo de décadas, este ineficiente y, por momentos anti-periodístico, modelo de prensa? ¿Qué vínculos ha mantenido con el sistema político del país y cuáles debería sostener? ¿Qué aportaría al funcionamiento del periodismo nacional la concepción y aprobación de una Ley de Prensa/ Medios/ Derecho ciudadano a la información? ¿Cómo deberían de interpretar y reflejar los órganos informativos los retos que ahora mismo (y en el futuro inmediato) se abren ante nuestra sociedad?

Estas y otras preguntas similares o derivadas marcan con fuerza los debates en torno al llevado y traído tema. Buscar respuestas, en clave reflexiva, de quienes han formado parte y/o investigado el modelo actuante de prensa nacional, resulta un ejercicio de creciente interés.

Pero antes valdría la pena establecer ciertas ideas o premisas sobre el terreno movedizo en el que andamos[1]:

1. El evidente "divorcio" entre realidad y prensa, mediado por el control férreo de la información o, incluso, la más dañina desinformación. Al punto de que, como apuntara el periodista y Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Raúl Garcés Corra, "hemos suplido, frecuentemente, el juicio razonado por la propaganda, la interpretación por las cifras, la noticia por los eventos, el argumento por el adjetivo, la riqueza de los procesos por la síntesis caricaturesca de sus resultados" (2013:10).

2. La paulatina génesis de una uniformidad (unanimidad) en el discurso periodístico marcada por la intervención reguladora del Partido Comunista de Cuba (PCC), entidad que —a juicio del periodista y catedrático cubano Julio García Luis—, "desde 1965, aunque no se declarara formalmente ni fuera tal vez su propósito, sustrajo atribuciones propias de la prensa y sus direcciones" (2014:150).

3. La lamentable presencia de "síndromes" como el secretismo, el misterio, la autocensura, la noción de "plaza sitiada"… reconocidos y atacados públicamente por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) o el propio PCC, pero que lejos de disminuir han seguido gozando de muy buena salud.

4. El contrasentido de que el PCC se autoproclame "máxima expresión de la conciencia crítica de la sociedad" (En Del Valle y Bacallao, 2006:288) y, al mismo tiempo, enarbole su responsabilidad de "trazar, dirigir y controlar la política informativa en los medios de comunicación" (En Legañoa, 2007:303).

5. La funesta influencia en la Isla del modelo soviético, que llegó, en el contexto estalinista, a considerar a la prensa, "un apéndice de la burocracia del Partido, sujeta a un sistema vertical de dirección política e ideológica, en la que esta cumple ante todo un papel de agitación y reiteración, dentro de un marco de atribu­ciones muy cerrado" (García Luis, 2014: 65-66).

6. La certeza de que el ineficiente funcionamiento de los medios de comunicación no es una partícula aislada, sino que forma parte de procesos y carencias mayores en la vida del país. Lo cual remite a conceptos clave como: democracia, participación, ciudadanía… que deben revisitarse con urgencia. La periodista y profesora cubana Rosa Miriam Elizalde, actual vicepresidenta de la UPEC, lo apuntaba así en su tesis doctoral: la recuperación de las funciones de los medios depende "de la mayor participación de la sociedad en la toma de decisiones, y no al contrario; y esto se decide en el Sistema Político, no en el Sistema de Comunicación" (2013: 87).

7. El vacío tremendo en cuanto a regulaciones jurídicas para el trabajo de la prensa. "El Sistema de Comunicación cubano ha funcionado desde el "no law", es decir, desde la ausencia de legislación positiva. La última ley de prensa vigente en Cuba había sido instituida por el gobierno colonial español, que fue derogada pocos años después de la intervención norteamericana en la Isla a principios del Siglo XX (Marrero, 2003). (…) Desde entonces hasta hoy, los marcos legales referidos al trabajo de la prensa y la comunicación se contrajeron fundamentalmente a un enunciado constitucional y a algunas tipicidades aplicables a esta en la legislación penal" (Elizalde, 2013: 103-104).

8. La emergencia pujante de nuevas voces mediáticas —alternativas, independientes, contracorriente—, sobre todo respaldadas por la embrionaria, pero ya notable e irreversible penetración en el país de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, especialmente, Internet. De tal suerte que "la amplísima e incontrolable capilaridad de los canales de comunicación", y el quiebre, aunque sea mínimo, del "control monopólico de la información" ha de tenerse en cuenta en toda su magnitud (Batista, 2013).

El maestro García Luis, tal vez el mayor teórico sobre temas periodísticos que ha dado Cuba, se preguntaba en 2011: "¿Es viable una alternativa revolucionaria y socialista al modelo de prensa liberal, que no encaje a su vez en un patrón ideológico decimonónico o en uno de tipo soviético o de prensa de Estado? (2014: 18)". Y se respondía que sí, que sí debía ser viable "si es que el socialismo va a brindarnos una sociedad realmente superior" (2014: 22-23). No obstante, el ex-presidente de la UPEC no desconocía el abrumador "efecto acumulativo de más de 40 años sobre la política, la cultura y la sicología social de un modelo de prensa que mira menos hacia la opinión pública que hacia otros lados" (2014: 20).

Desafiando fraternamente a sus colegas a que no esperasen más cambios en el periodismo insular que cayeran desde arriba, el académico señalaba unos meses antes de morir: "nadie va a llegar un día a decirnos: hasta ayer, llegaron hasta aquí; a partir de hoy, van a llegar hasta acá. Eso no existe y nunca existirá. Nadie hablará por nosotros. Nadie hará lo que nos toca hacer a nosotros. Tendremos lo que nos ganemos, lograremos lo que nos merezcamos, dispondremos del espacio que sepamos ocupar. En el mundo del poder no se regala nada y nada viene por añadidura. Ideas, prácticas y hechos son los únicos que pueden movernos hacia delante" (García Luis, 2011: web). Sin embargo, experiencias como la detención de un grupo de periodistas cubanos, en octubre de 2016, "mientras cubrían los desastres provocados por el huracán Matthew en Baracoa, Guantánamo", —hecho que desató "reacciones de todo tipo en redes sociales y blogs dentro y fuera de Cuba, fundamentalmente entre el gremio de la Comunicación" (Redacción OnCuba, 2016: web)—, recuerdan, con el peso abrumador de la realidad, que apostar y defender una forma/sistema/modelo diferente de hacer periodismo, no es tarea fácil en el contexto isleño.

Aunque para algunos intelectuales y especialistas, el momento para dar un giro al tipo de prensa en la nación caribeña pasó de largo irremediablemente, otros, como el investigador Darío Machado Rodríguez, piensan que "la sociedad cubana mantiene la oportunidad de desarrollar un modelo de comunicación social amplio, flexible, participativo y socialmente responsable en el que quepan formas no estatales de gestión de los medios de comunicación, junto a los medios gestionados estatalmente, pero unos y otros dentro de la ley" (2016: web).

De ahí que, en su sistemática aproximación a este controversial y urgente asunto, Cuba Posible continúe dialogando con quienes, desde las filas de los medios de comunicación o de la academia, piensan, crean y recrean, el ejercicio periodístico en la Antilla Mayor.

Esta vez, responden la Dra.C. Miriam Rodríguez Betancourt, Profesora Titular y Consultante de la Universidad de La Habana y Premio Nacional de Periodismo José Martí; el Lic. Yuris Nórido Ruiz Cabrera, cronista, fotógrafo, director informativo del Noticiero Cultural de la Televisión Cubana y colaborador de múltiples espacios oficiales y alternativos de prensa, y la MSc. Elaine Díaz Rodríguez, periodista, profesora, activista social y Directora del medio independiente Periodismo de Barrio.

Escuchándolos, este redactor ratifica su visión de que el periodismo cubano, a estas horas, tiene su edición contra cierre.

Vínculos:

Miriam Rodríguez Betancourt: "Mantener, en cualquier circunstancia, la vocación de servicio público"

Elaine Díaz: "Donde habita el diálogo hay lugar para el disenso"

Apuntar al cielo: la indetenible transformación del escenario comunicativo cubano

Referencias bibliográficas

1. BATISTA, Julio (2013), Por una prensa al derecho, Tesis de Licenciatura en Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, La Habana.

2. ELIZALDE, Rosa Miriam (2013), El consenso de lo posible. Principios para una política de comunicación social cubana socialmente consistente y tecnológicamente sustentable en los escenarios perspectivos de regulaciones externas e internas, Tesis de Doctorado, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, La Habana.

3. GARCÉS CORRA, Raúl (2013), "Siete tesis sobre la prensa cubana", en Enfoque, La Habana, Unión de Periodistas de Cuba, Edición extraordinaria, agosto.

4. GARCÍA LUIS, Julio (2014), Revolución, Socialismo, Periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, La Habana, Editorial Pablo de la Torriente, 2da edición.

5. GARCÍA LUIS, Julio (2011), "El discurso de los periodistas en Cuba hoy", [en línea] Cubadebate, 23 de enero de 2012, Dirección URL: http://www.cubadebate.cu/opinion/2012/01/23/julio-garcia-luis-el-discurso-de-los-periodistas-en-cuba-hoy/, (consulta: 22 de marzo de 2012).

6. MACHADO RODRÍGUEZ, Darío (2016), "Democracia, medios de comunicación y realidades", [en línea] Cubadebate, 18 de agosto de 2016, Dirección URL: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/08/18/democracia-medios-de-comunicacion-y-realidades/#.V7xqi26efCM, (consulta: 5 de septiembre de 2016).

7. PARTIDO COMUNISTA DE CUBA (PCC) (1979), "Sobre el fortalecimiento del ejercicio de la crítica en los medios de difusión masiva. Resolución aprobada en el IX pleno del Comité Central del Partido", en Amaury E. DEL VALLE, y Lázaro BACALLAO PINO (2006), (compiladores), La palabra audaz. Selección de lecturas de periodismo de investigación en Cuba, La Habana, Editorial Pablo de la Torriente.

8. PARTIDO COMUNISTA DE CUBA (PCC) (2007), "Orientaciones del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba para incrementar la eficacia informativa de los medios de comunicación masiva del país", en Jorge LEGAÑOA ALONSO (2007), Por las venas de la política editorial de Juventud Rebelde, Tesis de Licenciatura en Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, La Habana.

9. REDACCIÓN ONCUBA, (2016) "Periodismo en Cuba: el contexto y la (des)regulación", [en línea] OnCuba, 14 de octubre de 2016, Dirección URL: http://oncubamagazine.com/ecos/periodismo-en-cuba-el-contexto-y-la-desregulacion/, (consulta: 20 de Octubre

Nota

[1] Una reflexión más extensa del autor sobre estas premisas y otras de las ideas condensadas en este texto puede verse en su ensayo: «Periodismo cubano: ¿un callejón sin salida?». Revista ESTUDIOS LATINOAMERICANOS, NUEVA ÉPOCA, NÚM. 39, ENERO-JUNIO, 2017, PP. 51-75.

lunes, 27 de marzo de 2017

Fwd: “El modelo de prensa en Cuba tendrá que ser cambiado por uno en el que exista espacio tanto para la prensa oficial, como para la que no lo es” – Joaquín Borges-Triana

"El modelo de prensa en Cuba tendrá que ser cambiado por uno en el que exista espacio tanto para la prensa oficial, como para la que no lo es" – Joaquín Borges-Triana

Cuba Posible, en su esfuerzo por dar continuidad a las reflexiones sobre la prensa y la esfera pública en nuestro país, ha entrevistado al reconocido periodista Joaquín Borges-Triana, quien es una voz imprescindible del periodismo cultural cubano, donde destaca, de manera especial, su participación en la importante publicación El Caimán Barbudo. Llegue a Joaquín la felicitación del colectivo de Cuba Posible por recibimiento del Premio de Periodismo Cultural "José Antonio Fernández de Castro".

 1. ¿Qué te motiva a escribir sobre Cuba? ¿Desde qué espacio lo haces generalmente (blog, publicación digital)?

Estudié periodismo y me preparé para escribir desde algún medio de prensa. Dado que siempre he vivido en este país, por lógica natural hablo de lo que conozco y eso es  mi realidad como cubano. Ya luego hay otras motivaciones, como el amor que experimento por la cultura cubana en un sentido amplio y, de manera mucho más específica, por la música hecha desde este lugar del mundo, sobre todo la realizada por mis contemporáneos. En mi trayectoria profesional me he desempeñado en la prensa plana, revistas y periódicos; luego, con el surgimiento de las publicaciones digitales, también en ellas. Igualmente he trabajado en la radio, pero en esencia soy un hombre de la prensa escrita, ahora sin establecer distingos entre el soporte que recibe mis textos.

2. ¿Qué crees de la emergencia de toda una nueva zona de blogs y espacios periodísticos digitales que, tanto en Cuba como desde afuera, abordan problemas de la realidad nacional desde una perspectiva investigativa y crítica?

Yo creo que es algo natural, el lógico resultado del desarrollo que han tenido las TICs también entre nosotros. Además, lo analizo como parte de una riquísima tradición que ha habido en este país en cuanto a la formación de medios de prensa, sobre todo revistas, a partir de las afinidades ideoestéticas entre determinados grupos de amigos. Es algo que viene ocurriendo en Cuba y con los cubanos radicados fuera del país desde el siglo XIX. Incluso, si vas a la segunda mitad del decenio de los 80 de la pasada centuria, como expresión de ese parteaguas que representó la irrupción en el país de la generación nacida en Cuba en los 60, comenzaron a crearse en áreas como la literatura y la música disímiles fanzines, fenómeno que tuvo aún mayor auge en los 90 y que se extendió a otras parcelas de la esfera pública.

Es cierto que los fanzines eran de reducida tirada y, consecuentemente, de escasa circulación (en ocasiones, las impresiones se hacían "por la izquierda" en determinados talleres poligráficos), a lo que agregaría el que hasta el presente ese movimiento ha sido muy poco estudiado, pero en mi opinión ahí está el germen de lo que hoy está ocurriendo con el imparable surgimiento de blogs y espacios periodísticos digitales. En el florecimiento de estos medios coinciden dos factores: por un lado el auge de Internet, con las enormes posibilidades que ofrecen plataformas tan fáciles de manejar (como wordpress), y por otra parte, el arribo al sector de una nueva y muy bien formada generación, los llamados milenials, que para mí son los únicos que objetivamente están en condiciones de llevar a cabo las transformaciones que requiere tanto el periodismo hecho en Cuba, como el que se realiza en la diáspora.

3. ¿Qué crees del modelo de periodismo cubano tradicional? ¿Cuáles han sido sus logros y cuáles sus fallas?

De inicio habría que aclarar que el modelo de periodismo que funciona en nuestro país no es cubano, sino que fue importado de la Unión Soviética. Eso es algo sin discusión y demostrado por estudiosos del tema como el desaparecido Julio García Luis. Ese modelo no funcionó en la otrora comunidad de Europa del Este y, obviamente, ha tenido grandes limitaciones al aplicarse A Cuba, sobre todo en la medida que ha transcurrido el tiempo. Como logros yo mencionaría la voluntad de servir al pueblo y que ha caracterizado al periodismo en Cuba durante estos años; también aludiría al  esfuerzo por ofrecer la mayor información posible acerca del acontecer internacional; en áreas como la cultura, el deporte, la ciencia, en sentido general (más allá de etapas con mayor o menor amplitud de miras) los cubanos han podido estar al tanto de lo que sucede en cualquier rincón del mundo. Esos son logros incuestionables.

En cuanto a las fallas, yo diría que la prensa en el país no ha desarrollado modelos de autogestión y si lo ha hecho, no ha podido implementarlos; no se ha conseguido una verdadera eficacia informativa; asimismo hay falta de mayores espacios de reflexión y debate sobre temas de la agenda pública. Empero, la principal falla, en mi opinión, es que, en virtud del modelo imperante, los intereses periodísticos tienen que subordinarse a los intereses partidistas y de ahí que entre nosotros no acabe de quedar claro qué es el periodismo y para qué lo queremos.

4. Por un tiempo ya, y sobre todo en los últimos meses, se han publicado y reproducido ataques (e incluso amenazas) contra blogs, espacios informativos e individuos que no son parte de la plataforma periodística/ bloguera estatal. Algunas de estas entidades han sido acusadas de "ilegítimas" por informar una visión "contrarrevolucionaria", cuando se han planteado formas de revitalizar el propio concepto de revolución; se les ha tildado de mercenarias, cuando lo que han procurado es tener una plataforma básica que les permita existir. ¿Cuál es tu opinión sobre esto? ¿Cuán necesario es repensar el concepto de legitimidad en este contexto?

Primero, me parece importante dejar claro que entre los blogs, espacios informativos e individuos que no son parte de la plataforma periodística/ bloguera estatal hay de todo, como en la viña del señor. El tiempo de ser ingenuos pasó de moda y en esa variopinta comunidad hay quienes están ahí solo por ganar dinero, cosa que en lo personal yo no le critico a nadie, pues conozco de casos que me han comentado escriben para tal o más cual de estos nuevos medios porque con lo que ganan ahí pueden pagarse el alquiler en La Habana, cosa que no pueden hacer con el mísero sueldo que se da en los medios de prensa estatales. Eso por una parte.

Por otra, en cuanto a los ataques, no se puede obviar que entre nosotros hay un grupo (todavía grande e influyente) de personas que, incluso signadas hasta por buenas intenciones, tras el cierre de la rica etapa vivida en los años 60, en los que las polémicas de todo orden eran una forma de trasmitir y cuestionar las contradicciones entre la realidad y el ideal en el ámbito intelectual y en la esfera social, se han amoldado y educado en la idea  de específicos modelos de comportamiento, de "univocidad" y de intolerancia, al punto de convertirse en ejercitadores ambulantes de un criterio travestido, fuera de la imprescindible divergencia de opiniones. Esos extremistas o sectarios dogmáticos están prestos a sobrevalorar a cualquiera, convirtiéndole por un párrafo o por dos frases, en el enemigo. Ellos están "más allá" de la polémica. Ocurre que en Cuba la superestructura no se ha transformado tanto como se ha pretendido.

Ahora bien, para mí hay algo aún peor que lo anterior. Me refiero a que la intolerancia (problema que, como advirtiese Octavio Paz, no estaría tanto en el tipo de doctrina que se porta sino en la forma) entre cubanos que piensan distinto a la hora de discutir un problema, va más allá de las diferencias políticas e ideológicas, para formar parte de nuestra (in)cultura cotidiana. Pensar lo que otro nos dice y admitir que puede tener parte de o toda la razón, para nosotros es una proeza y así, hemos obviado una moraleja de Jorge Luis Borges: "Hay que saber elegir los enemigos, porque al final terminamos pareciéndonos a ellos". De ahí el hecho cierto de que entre nuestros compatriotas perduran las equívocas tendencias que confunden el debate y la discrepancia de corte intelectual, en el peor de los casos, con el linchamiento del enemigo o, en la menos desafortunada de las situaciones posibles, con el mero y llano intercambio de cortesías, por lo que promover y auspiciar la discusión con las múltiples voces e ideas de la esfera pública, no es solo un acto legítimo, sino también indispensable para progresar en la aspiración de alcanzar alguna vez un diálogo carente de dogmas y juicios totalizadores, en el que predomine un consenso signado por una buena dosis de serenidad y respeto.

5. El restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no ha implicado un abandono de proyecciones de asedio a la soberanía cubana, específicamente, de la mentalidad de "cambio de régimen" promovida por Estados Unidos. La Administración Trump, a todas luces, no va a marcar un cambio de paradigma en este sentido.  ¿Cómo lograr potenciar un periodismo y una blogosfera participativos, críticos y renovados, pero a la vez, responsables, dentro del contexto del ya tradicional acoso que vive Cuba en su relación a su vecino del Norte?

Es difícil, muy difícil, pero hay que hacerlo, a pesar de cualquier tipo de Administración que prevalezca en Estados Unidos. El modelo de prensa en Cuba, tarde o temprano, tendrá que ser cambiado por uno en el que exista espacio tanto para la prensa oficial como para la que no lo es y donde, como expresé anteriormente, los intereses periodísticos no estén subordinados a los intereses partidistas.

sábado, 11 de marzo de 2017

Hablando del aborto

Por: Zaida Capote Cruz
Tomado de: https://asambleafeminista.wordpress.com/2017/03/09/hablando-del-aborto/

Estábamos en un panel sobre el discurso político en uno de los "Último
jueves" de la revista Temas y, en medio del intercambio final con el
público, mencioné el aborto y la posición de vulnerabilidad de ese
derecho conquistado hace tanto por las mujeres cubanas. Por un lado me
preocupa la insistencia en la necesidad de estimular la maternidad
como la clave del dilema poblacional que enfrenta Cuba, haciendo a un
lado o considerando menos decisivos otros factores como la ingente
emigración a los Estados Unidos —que debe haberse contenido un poco
tras la revocación de la llamada ley de pies secos, pies mojados— o la
inflación creciente y la reducción de los servicios sociales y
prestaciones que, aunque existentes, en la práctica no están
funcionando como se necesita.[1]

Mencioné además mi sorpresa ante un anuncio en la revista Palabra
Nueva, de la arquidiócesis de La Habana, donde se desplegaba un
llamado contrario a ese derecho constituido. "La nueva persona que se
ha formado EXISTE Y ESTÁ VIVA desde el mismo momento de la
fecundación", rezaba, para proseguir con tres lemas más: "El aborto:
destruye la vida", "Él tiene derecho a vivir" y "no arranques de ti la
vida que brota de tus mismas entrañas…".[2] Tras la discusión se me
acercó uno de los presentes para aclararme que no debía yo hablar del
aborto como un "derecho", sino como una "elección". Cualquiera
pensaría tal corrección razonable; sin embargo, ya sabemos cuánta
capacidad de elección tienen las mujeres que deciden acudir a un
aborto contra la voluntad de la sociedad, la familia o la pareja. En
Cuba el acceso al aborto legal, gratuito y seguro es un derecho de
toda mujer fértil, sea cual sea su situación social. Pensarlo como un
derecho de las mujeres suma contexto, pues la elección es previa a la
decisión, y es individual. Y en cada caso proviene de circunstancias
distintas. Cuando una mujer decide abortar, ya hizo su elección. El
derecho es, por el contrario, un bien colectivo, para todas por igual;
nos iguala a todas en el acceso a la salud.

La disminución de la calidad de los servicios médicos y la morosidad
en la atención primaria parecen complicar el proceso. No estoy muy al
tanto de los datos. Pero la percepción de que un derecho conquistado
corre peligro se confirma con el reciente premio a una cantante
cubana, en Viña del Mar, por una canción de tintes evangélicos,
contraria al aborto, coherente con lo más retrógrado del contexto
político chileno.[3] La débil regulación del espacio público, la poca
atención a los mensajes flotantes en el ambiente común, la lentitud en
discutir con claridad los temas pendientes sobre cómo organizar
nuestras vidas en sociedad (da lo mismo si se trata del Código de
Familia o de la Ley de Cine), traen aparejados el afianzamiento de
discursos sumamente conservadores y hasta contrarios a lo promulgado
por nuestras leyes y nuestras prácticas culturales.

En el contexto latinoamericano, el caso de Cuba es casi excepcional.
Salvo en Ciudad de México y en Uruguay, creo, donde el derecho al
aborto fue legislado hace poco tiempo, en el resto de América Latina y
el Caribe aún es ilegal y en muchos países incluso está sujeto a
penalización. En algunos se lucha apenas porque se autorice el aborto
terapéutico —no libre, seguro y gratuito—, y ni siquiera así han
podido avanzar. Nuestros cuerpos son el territorio donde se dilucida
el destino nacional, su apropiación por el Estado forma parte de la
razón política del patriarcado y es difícil renunciar a ese poder,
entender que las únicas derechohabientes sobre su cuerpo son (somos)
las mujeres mismas. Un hecho como la revolución cubana consiguió
horadar esa telaraña viciosa de sujeción de las mujeres a la biología
y lo corporal, y en su apelación a la incorporación al trabajo
regularizó la práctica del aborto libre, seguro y gratuito como parte
del sistema de salud pública y contribuyó a la vivencia íntima del
placer sin culpa, con la disponibilidad, además, de métodos
anticonceptivos. La situación hoy es, cuando menos, preocupante.

Hace poco pasó por La Habana Mabel Bellucci y nos dejó su libro
Historia de una desobediencia. Aborto y feminismo, sobre la larga
lucha por la legalización del acceso al aborto seguro, libre y
gratuito en Argentina. Es un libro magnífico en su multiplicidad
porque integra las voces de quienes protagonizaron esas luchas,
compilando materiales de difícil localización, rebuscando en los
recuerdos y los archivos de las participantes, reuniendo testimonios
diversos y ofreciendo, asimismo, rutas para la solidaridad con el
ejemplo de grupos de trabajo, apoyo y activismo que acompañan a
mujeres que abortan fuera de la ley. El libro, que se lee como el
relato múltiple de una experiencia común, compartida y sostenida a lo
largo de varias décadas, comienza su registro en los años 70 del siglo
pasado y funciona también como un manual de instrucciones que cada
quien puede aprovechar para aprender o decidir cómo actuar en casos
semejantes. A mí me alegró mucho saber que gente que quiero y con la
que sin embargo nunca hablé del tema ha estado muy metida en esa
lucha. Estoy segura de que cuando vuelva a Buenos Aires veré la ciudad
con otros ojos, pensando en esa historia antes ignorada que el libro
de Mabel nos pone ante los ojos.

Me hizo recordar un par de novelas de los años 20 en que aparecían
sendas escenas de aborto ilegal, con toda su sordidez y, por supuesto,
sus mortíferas consecuencias. En La gozadora del dolor (1922), de
Graziella Garbalosa, y La gallega (1927), de Jesús Masdeu puede
hallarse ese testimonio de época, porque el tema se discute desde hace
mucho, desde que el primer aborto inseguro cobró su primera víctima.
La legalización y el libre acceso al aborto seguro en el sistema de
salud pública cubana es otra de las conquistas cuya permanencia
depende de cómo gestionemos el espacio público y las intervenciones en
él. Es preciso no olvidarlo.

[1] Véanse, a propósito, las recientes "Disposiciones jurídicas para
proteger la maternidad de la mujer trabajadora", publicada en la
Gaceta Oficial de Cuba, número 7, extraordinario, el 10 de febrero de
2017.

[2] La imagen adjunta proviene de la página 17 del número 265,
correspondiente a diciembre de 2016, de esa publicación.

[3] No conozco la canción de marras. Escribo a partir de la discusión
del premio en https://paquitoeldecuba.com/2017/03/01/rapera-cubana-contra-un-derecho-de-la-mujer-chilena-y-con-el-aplauso-de-granma/

jueves, 9 de marzo de 2017

Mujeres e ideología de género

Por: Alberto Roque Guerra
jueves, 9 de marzo de 2017

Hoy, cuando pasado el Día Internacional de la Mujer, se reproducen los silencios en relación a las féminas en la mayoría de los espacios y contextos, quiero referirme a la ideología de género.

El término en cuestión, enarbolado por la Iglesia Católica Apostólica y Romana, se refiere a los principios ideológicos que inspiran las luchas de los movimientos de derechos humanos feministas y de las personas trans.

El Estado Vaticano y sus dispositivos de poder bien engrasados pretenden asirse con la peregrina idea de que la dominación masculina es parte de una Ley moral natural. Es decir, las bases del patriarcado y toda su carga maligna, violenta y excluyente no es ideología, es natural, inamovible y justifica los crímenes pretéritos y presentes contra las mujeres.

En tiempos pasados, ellas no tenían almas y eran consideradas brujas, categoría específica para denominar y condenar su herejía, ahora son negadas y demonizadas cuando transgreden ese orden «natural», que descaradamente pretenden presentarlo como desideologizado.

El aborto y la transexualidad son las zonas más delimitadas como blancos de la ideología de género patriarcal. Son temas recurrentes y obsesivos sobre los cuales se construyen nuevos regímenes de verdad.

El tema del aborto ocupó recientemente algunos espacios noticiosos, cuando la rapera cubana Danay Suárez recibiera el premio especial Gaviota en el Festival de Viña del Mar de Chile. Además de cambiar la letra de su canción (por el que sería automáticamente descalificada) amplió su posición en contra del aborto durante sus palabras de agradecimiento.

Suárez tiene todo el derecho a expresar su opinión y aunque ha nacido y crecido en un país donde el aborto es legal y se garantizan los derechos reproductivos de las mujeres cisgénero (no transgénero) heterosexuales, fue laureada extraordinariamente desde basamentos patriarcales y conservadores. Si esto no es ideología que alguien me explique la excepcionalidad de este premio y por qué en Chile y en la mayoría de los Estados que se autoproclaman laicos en la región el aborto sigue siendo ilegal.

Aunque el periódico Granma y algunos sitios digitales se pronunciaron favorablemente sobre el premio a la cantante cubana, no hicieron mención a sus palabras. Quiero pensar que no lo sabían, que fueron superficiales, pero ahora que lo saben me preocupa profundamente: la rapera Danay Suárez no está sola en Cuba, las posiciones Pro Vida (antiaborto) son más frecuentes de lo que creemos y están en todos los niveles del tejido social cubano.

Resulta llamativo que exista todo un marco conceptual desde la Bioética personalista (estandarte de la ideología cristiana, fundamentalmente católica) que considera el comienzo de la vida humana desde la concepción y en consecuencia al aborto terapéutico como moralmente inaceptable. Dicho enfoque es muy fuerte en América Latina.

Hablando de silencios y omisiones cómplices es necesario destacar que los opositores a la llamada ideología de género a nivel global y local hacen mutis en relación a las muertes maternas durante el embarazo y al parto y no está clara su posición ética sobre aquellas que son víctimas de la violencia machista.

Aunque hasta el mismísimo Papa Francisco y la Bioética personalista muestran preocupaciones serias y profundas en cuanto a la conservación de la vida y el medio ambiente, jamás se refieren al papel de la ideología de género patriarcal en la depredación ambiental, tal y como lo plantea el ecofeminismo y sus diferentes corrientes.

Que nadie lo dude, la lucha por la equidad y los derechos de las mujeres es ideológica. Las féminas son más que una clase social y debe desarraigarse de la academia, de la cultura y de la política de todos los atributos y roles que impliquen su subordinación natural al patriarcado.

Cuando digo mujeres se hace extensivo a las mujeres migrantes, a las mujeres de piel negra, a las mujeres transexuales, a las mujeres lesbianas, a las que se resisten fluidamente a las asignaciones culturales dominantes de lo femenino, a las trabajadoras sexuales y también a los hombres. Porque no habrá equidad de género si no se producen cambios profundos y radicales en todos los seres humanos.

Más que flores y homenajes sindicales y mediáticos formales a las mujeres por el 8 de marzo, se requiere de cambios en el plano de las ideas. [Santos Suárez, 9 de marzo de 2017].