lunes, 22 de mayo de 2017

El mensaje de Trump: Historia y política

El mensaje del presidente Donald Trump al público cubano usando la efeméride del 20 de mayo expresa la falta de creatividad e improvisación de su administración hacia la isla. En acto de suprema ironía, algún funcionario farfulló a nombre de la Casa Blanca cuatro frases sobre derechos humanos para Cuba mientras el primer mandatario estadounidense viajaba a besar los anillos de la monarquía saudita en el corazón de Oriente Medio. Allí las mujeres tienen prohibido conducir automóviles.
La parquedad del mensaje sirve para posponer la anunciada reevaluación de la política hacia Cuba, en línea con las escasas alusiones a la Isla y la muy poca prioridad otorgada a la relación bilateral en los meses posteriores a la inauguración presidencial.
Cada día que pasa refuerza la visión de una nueva normalidad post-Obama en las relaciones Cuba-EE.UU. Una parte sustantiva de los cambios operados por el team Obama-John Kerry llegaron para quedarse. A diferencia de lo ocurrido en tiempos de la administración Bush, los congresistas del cabildeo pro-aislamiento y hostilidad hacia Cuba no se han atrevido a pedir una restauración de las limitaciones de viajes. Hay que recordar que en el discurso de esos congresistas, en particular el Senador Marco Rubio, el control de los viajes debía empezar por limitar a la comunidad cubanoamericana, pues solo así se tendría la fuerza moral a largo plazo para exigir la prohibición de viajar a los demás ciudadanos estadounidenses.
Los viajes y remesas cubanoamericanos siguen siendo el núcleo de los contactos económicos y sociales entre las sociedades cubana y estadounidense. Hoy, el volumen que de esos viajes ha alcanzado una masa crítica. La tranquilidad con que esos viajeros se comporta en el aeropuerto de Miami, cargando televisoras y paquetes enormes al país que supuestamente la propia comunidad pide bloquear, expresa la derrota recibida por la derecha pro-embargo en su bastión fundamental. Allí tienen su trampa 22, para abogar por mayores restricciones a los viajes tienen que empezar por casa, y si lo hacen corren el riesgo de perder uno o hasta dos escaños congresionales ahora que la diputada Ileana Ros-Lehtinen se retira.
Otras esferas donde los opuestos a mayores contactos parecen resignarse a los avances de distensión en el estrecho de Florida son los contactos entre entidades de seguridad nacional y orden interno, el tema migratorio y la posible expansión de las ventas de alimentos. Trump tuvo la oportunidad en caliente de revertir el fin de la política de pies secos / pies mojados por Obama y no lo hizo. En los otros temas, los secretarios Kelly de seguridad interna y Pardue, de Agricultura han expresado su posición a favor de proseguir los avances de la era Obama poniendo los intereses nacionales de EE.UU. en términos de seguridad y comercio por delante de los negociados electoreros con los representantes electos de la comunidad cubana del sur de la Florida. Cada vez que el grupo de cabildeo pro-embargo ha chocado con una opinión firme de las agencias de seguridad y defensa –como es en el caso de los contactos en Guantánamo o con los grupos agrícolas– ha terminado tomando las de Villadiego. No son fuertes en el sistema norteamericano los grupos pro-embargo, su relativo éxito manteniendo esa política se debe más al despilfarro de recursos, el mal manejo político, y la soberbia de los que dirigen los grupos de cabildeo en contra de tal política.
Nada de esto significa que la supuesta reevaluación de la política hacia Cuba por la administración Trump no vaya a resultar en retrocesos para la relación bilateral. A diferencia del enfoque del presidente Obama, concentrado en avanzar los intereses y valores estadounidenses en Cuba, Trump tiene un enfoque transaccional centrado en obtener concesiones de sus interlocutores. Es un mal punto de partida para la relación con Cuba y el tratamiento de relaciones asimétricas por un gran poder con un país pequeño en su vecindad, pero es la esencia de cómo mira el mundo el actual presidente de los Estados Unidos. Trump y su secretario de Estado Tillerson son empresarios negociantes por esencia y eso los hace diferentes del enfoque rígido que generó la ley Helms-Burton y sus camisas de fuerza. Lo más probable es que no pongan relaciones con terceros a riesgo por presionar en el tema Cuba como lo hicieron los dos Bush, pero hay también afinidades entre las soberbias supremacistas de Trump y Helms y su visión hacia Cuba y América Latina en general.
En política puede ayudar engañar a los demás, pero no engañarse uno mismo. Al margen de las vueltas que le den los intelectuales del mareo en Washington, Miami y la propia Cuba, la victoria de Donald Trump en noviembre fue una derrota para las fuerzas a favor de la normalización de relaciones entre Cuba y EE.UU. Es cierto que su relación con la derecha pro-embargo es circunstancial y no de principios, que hubo una historia de conflicto con Marco Rubio cuyas heridas no están sanadas, y que crecen las comunidades republicanas a favor de un mejoramiento de relaciones con Cuba. Pero al final, nadie que tuviese como primer motivo del voto la relación con Cuba se fue con el millonario de propiedad inmobiliaria. Probablemente, Trump va a usar el tema cubano como moneda de cambio en sus regateos con los congresistas republicanos de origen cubanoamericano.  Es evidente que tiene socios para ese juego. Demostrando que politiquería es su verdadero apellido, el congresista Mario Diaz-Balart ya trató de vender su apoyo a la eliminación del plan de salud nacional a cambio de apoyo por la Casa Blanca a sus propuestas anticubanas.
El 20 de Mayo
La propia selección de la efeméride del 20 de mayo para mandar el mensaje es expresión de continuidad con toda una política record de fracasos y desconocimiento de Cuba. Fue una concesión a las presiones desde la derecha pro-embargo para que dijera algo, por lo menos a última hora. Tal acto expresa una falta de prioridad y creatividad. Toda la fatuidad de levantar el perfil del 20 de mayo de 1902 contra el 1ro de enero de 1959 como fecha de celebración en Cuba carece de un análisis serio de la visión de esa fecha en la historia de Cuba y su interpretación, incluso antes del triunfo revolucionario del 1959. Dicho en otras palabras, la narrativa de levantar el 20 de mayo como el momento idílico cubano de realización martiana está llena de vacíos. Cae perfectamente dentro de la dicotomía fidelista que divide en campos contrapuestos los que abogan por cambios en Cuba asociados a la agenda norteamericana de imposición y el bloque nacionalista que se le resiste. Dentro de esa estructura, Fidel Castro les ganó todas las batallas a Estados Unidos y a los cubanos que apostaron por la Casa Blanca como el cuartel general de la promoción de aperturas en Cuba.
El 20 de mayo de 1902 no es fecha triste en la historia de Cuba. "Hemos llegado" –se le oyó suspirar al general en jefe del Ejército Libertador Máximo Gómez. Pero la fecha tiene también su sabor amarguísimo para las ansias martianas de un país democrático y soberano. La Constitución de esa república nació amarrada por la enmienda Platt –"la cuentecita" la llamaba Gómez– impuesta en condiciones humillantes, desiguales y de ocupación militar, luego de que Cuba hubiese sido excluida de la negociación del Tratado de París. De esa fecha salió coja la república que no incluía a la entonces Isla de Pinos, con tratados onerosos que limitaban su libertad comercial, y con bases militares impuestas a la brava en el territorio cubano. De allí salió la república que reprimió a sangre y fuego las legítimas demandas de equidad racial propuestas por el partido Independientes de Color en 1912 bajo el pretexto de evitar el desorden y así prevenir la intervención foránea que estaba autorizada por el apéndice constitucional.
Los cubanos antes de 1959 celebraron el 20 de mayo, y deberían seguir celebrándolo desde una perspectiva moderada por el análisis histórico de matices, sin perspectivas teleológicas que procuran siempre concebir "la historia como arma", ya sea como lo quiso Moreno Fraginals para defender la revolución cuando escribió el ensayo o como lo hacen hoy varios de aquellos a los cuales se sumó al final de su vida, para desmontar las bases del nacionalismo revolucionario. El 20 de mayo hay que celebrarlo desde una perspectiva cubana pero no como el destino final de la república, ni la realización del ideal martiano porque no lo fue. Fue un punto de partida que brindó las oportunidades para que se asentaran –a diferencia de Puerto Rico, Guam y las Filipinas– con relativa rapidez las plataformas para ejercer la soberanía y zafarse del lazo neocolonial. El 20 de mayo nació una república plattista lastrada pero en su seno contenía la posible superación de sus fallas. Gran parte de la cultura patriótica y cívica que llevó a la revolución del 30, a la constitución del 40 y a la revolución misma de 1959 se hizo desde el sistema republicano, no contra este.
Desde la sociedad y también desde el Estado (Manuel Sanguily era el Secretario de Estado del presidente José Miguel Gómez ) se agitaron las demandas para la devolución de Isla de Pinos, se redujo el número de bases militares a consentir en el territorio nacional de cuatro a una y se erigió un sistema de educación pública y enseñanza de la historia y la cívica con principios republicanos y nacionalistas como núcleo central. Todo eso hubiese sido más difícil sin la negociación y el compromiso al que tuvieron que llegar los independentistas cubanos en las duras condiciones de la intervención. Gómez, Sanguily y el Marqués de Santa Lucía negociaron con las cartas que tenían, no con las ideales, pues el proyecto de un Ayacucho cubano y de lograr la independencia cubana de modo tal que fuese posible presentarla al mundo como un hecho consumado, tomando de sorpresa a Washington y el resto del continente, no se pudo consumar desde el fracaso de la Fernandina.
Nada de eso lo saben ni les preocupa a Trump ni el funcionario que escribió el insulso mensaje atribuyéndole a José Martí haber creado una nación "económicamente competitiva". El análisis de lo que Cuba es y cómo ha llegado a serlo les corresponde a los cubanos de la isla y la diáspora para aprender las lecciones de la historia. El discurso dominante en el exilio cubano de derecha le hace a la Revolución lo mismo que critica que la Revolución le hizo a la república. Afortunadamente, esos no son los únicos discursos, y cada día emergen con mayor vigor lecturas matizadas de la república y la Revolución en Cuba y la diáspora celebrando las efemérides del 20 de mayo de 1902 y el 1ro de enero de 1959, no como destinos finales sino como las estaciones en el camino que son. Si de algo sirve el "mensaje de Trump" y algunas de las respuestas ideologizadas a este, es para incitarnos con su mal ejemplo a buscar lo que deberían ser nuestras alternativas.

jueves, 18 de mayo de 2017

Revisitando los Villanueva: Baquestribois y la franqueza para tratar la realidad

Con un público mayoritariamente joven la Sección de Crítica e Investigación Teatral de la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC organizó en la sala Rubén Martínez Villena, su habitual encuentro mensual dedicado a conocer más de cerca los Premios Villanueva, que entregan a principios de año.
En esta ocasión el invitado fue José Ramón Hernández, director del grupo Osikan Plataforma Escénica, quien intercambió ampliamente con el público sobre su más reciente obra titulada Baquestribois, merecedora de uno de los premios en enero pasado.
Al introducir el encuentro, el presidente de la Sección Norge Espinosa indicó que esta compañía se convirtió en la más joven en recibir ese galardón, reconociéndole haber tenido una de las puestas mejor logradas en el país en el último año. Recordó que la discusión del jurado al respecto fue intensa, consecuente con el espíritu polémico de la obra, pero lo principal es premiar no solo a lo que se desarrolla dentro de un concepto formal o académico sino resaltar el trabajo que nos recuerde que el teatro debe ser también "una vibración que nos acompañe de otra manera".
La presentación del corto de video BSB Baquestribois y las palabras del teatrólogo y profesor Omar Valiño fueron la introducción propicia para conocer detalles de la investigación y la conformación de la obra, la interacción con el público durante sus diferentes puestas en escena -tanto en varios lugares de Cuba como en Alemania-, las dificultades que ha debido superar y, sobre todo, la capacidad de adaptarse a los diversos contextos, hallándose efectivamente ante un taller permanente de prácticas en las que han tenido que perfilar sus materiales y formas de expresión de acuerdo a los lugares donde se presentan.
Para Valiño, fue motivo de alegría defender la obra para la entrega de los Premios Villanueva porque cree en el trabajo consciente que realiza el grupo, con la carga de prejuicio que despierta en muchas personas esta forma experimental de hacer teatro, como pocas veces se ha debido enfrentar la decisión de ese galardón. Consideró impactante para el público constatar una estética que cristaliza con valores contemporáneos una expresión sensorial particular, sobre todo en un terreno tan sensible como la prostitución masculina y homosexual.
Valoró que se presenta como una especie de "caleidoscopio múltiple", con una capacidad dialógica interior y un acercamiento que son extraordinarios por parte de sus protagonistas. "Es un hallazgo conceptual y estético en el que se utilizan los mejores lenguajes para trabajar esa zona temática e impactar al espectador", indicó.
En ese sentido, Norge destacó la "incomodidad" como una actitud que el espectáculo asume consecuentemente, pues se reconoce "incómodamente en sí mismo", para nada complaciente: "desde el desacato más abierto, desde el desenfreno más terrible" le impone al espectador una situación molesta para la que nos plantea preguntas necesarias, como un espectáculo que no quiere ser domesticado, que no quiere acomodarse. "Ello marca la naturaleza irreverente y rebelde del espectáculo", resaltó como un valor agregado de la obra para recibir el premio.
Por su parte, Jose Ramón Hernández explicó con mucho desenfado los orígenes y experiencias en la conformación de la obra, cuyos inicios se remontan a Santiago de Cuba cuando empezó a realizar teatro y su inquietud hacia los temas que más movían al público, sobre la forma en que puede interactuar con la obra. Afirmó que "el teatro tiene que habitar en su contexto de representación", confirmando lo antes expresado sobre el ejercicio permanente de adaptarse a los lugares y la búsqueda de los espacios a intervenir.
Explicó que Baquestribois es la tercera de una trilogía -que denominó Trilogía de la Ausencia, en la que forman parte también las obras Aleja a tus hijos del alcohol. Un karaoke escénico y Family Trash-Coreografía de la ausencia- en la que, desde una investigación social, comunicacional, de género y artística, se trata sobre la prostitución masculina en la Cuba actual. Al respecto, resaltó su intención de escapar de lugares comunes o de continuar estereotipando a la prostitución con las mujeres y con la idea que se tiene de décadas atrás.
Con toda intensión, el lenguaje de la puesta es muy diverso, en un tránsito del hiperdrama para experimentar diferentes formas de expresión -donde el audiovisual juega un papel importante- y generar diferentes reacciones en el espectador. Indicó que desde la realización artística no se pretende en ningún momento tomar partido, en sentido positivo o negativo, hacia la realidad que se presenta sino dejársela al público con sus lecturas, lo cual en ocasiones le ha hecho cuestionar dónde se encuentra realmente la obra: si en la puesta en escena o en la percepción del público.
"No creo en procesos de creación unidireccionales, ni en aquellos que se puedan concebir desde un solo cerebro", reafirmó Jose Ramón convencido de lo que denominó "multiplicidad en la creación".
Desde el público también se escucharon reflexiones interesantes sobre esta forma tan inusual e impactante de hacer teatro, de la forma en que transmite su mensaje. Se comentó sobre la relación entre lo moral y lo legal, el cuestionamiento a elementos de la ética, lo performativo de la prostitución en sí y la zona afectiva que cruza en la contradicción entre pasar un buen rato por dinero y el vacío que genera en las personas que la ejercitan. Se consideró que llega un momento en que se percibe que la obra sale del terreno sexual para convertirse en un tema social de alta complejidad, con una franqueza que se percibe desde el público como doloroso, sobre todo, ante la posibilidad de tener tantas miradas y análisis tan diversos sobre un mismo tema.
Al final, el encuentro también le dio espacio a Omar Valiño para presentar la versión impresa del Boletín de crítica de espectáculos y literatura escénica El Comején, con sus números 2-3 y 4 del 2016 y del primer cuatrimestre del 2017, el cual -inicialmente de forma digital y ahora de forma impresa- realiza un repaso de los estrenos y presentaciones más significativas en las tablas cubanas.
El boletín, producido por la casa editorial Tablas-Alarcos como complemento de la sección Oficio de la Crítica de la revista Tablas, abarca el trabajo de varios grupos nacionales con la intención de cubrir un extendido espectro geográfico a través de voces críticas cubanas, las cuales se destacan por su pluralidad.

lunes, 8 de mayo de 2017

Hay que moverse

4 de Mayo, 2017

LA HABANA. Cuando miramos a la Cuba de hoy, tan diferente a lo que quisimos, aparece a menudo la indeseada percepción de que son los denominados factores subjetivos o mentalidades cerradas a los cambios, las razones determinantes para detener o ralentizar el ritmo de las actualizaciones, cada vez más urgentes.
Constatamos que un número apreciable de ellas está pendiente desde los acuerdos del pasado VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en abril de 2011. Ya se cumplieron seis años, lapso de tiempo durante el cual solamente se han instrumentado un 21 o 22 por ciento de los lineamientos, según las informaciones oficiales publicadas el pasado año.
Luego de la consulta a los diputados de la Asamblea Nacional y de un debate en el que no participó toda la ciudadanía cubana, los 313 Lineamientos aprobados en 2011 quedaron reducidos a 274, los cuales fueron aprobados en el VII Congreso del PCC, en abril de 2016 y estarán vigentes hasta 2021.
El Informe Central presentado por Raúl Castro a ese Congreso plantea que el 21 por ciento de los lineamientos se ha implementado totalmente y el 78 se encuentra en las diversas fases de su implementación. El proceso de implementación ha sido, a todas luces, tortuoso y minado de contradicciones. Y todo eso ha ido ocurriendo sin que conozcamos qué es lo que lo detiene, qué tipo de obstáculos estamos (todos) enfrentando, y qué fechas o planes de cumplimiento están aprobadas para resolver este asunto.
Tenemos, además, una Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), cuya terminal de contenedores es propiedad de la empresa estatal cubana Almacenes Universales. Amparada por el Decreto-Ley No. 313, la ZEDM solo cuenta hoy con 19 proyectos aprobados —tanto de carácter definitivo como temporal— desde su inauguración en enero de 2014. Eso hace un promedio lentísimo de 6 proyectos por año. Mientras, en la prensa se hace gala de que más de 400 compañías han manifestado su interés por invertir allí.
Por otro lado, con la ley de inversión extranjera aprobada, el gobierno esperaba ingresar por ese concepto unos 2 500 millones de dólares al año para lograr un crecimiento superior al 4,5 por ciento. Pero al final de 2016, nuestro PIB había disminuido hasta -0,9 por ciento.
Contamos con poco acceso a la información puesto que la estructura de conectividad en la Isla para la mayoría sigue siendo muy débil. A pesar de los aumentos de los puntos públicos de conexión por wifi que ha habilitado la única empresa de telecomunicaciones de Cuba, y de sus experimentos con el Nauta Hogar para acceder a internet desde las casas, el ritmo de avances es lento respecto a las necesidades cotidianas.
Tenemos también numerosas deudas en el ámbito legislativo. Nos sigue faltando la Ley de Comunicación, la Ley de Ciudadanía, la modificación de la Ley Electoral, la Reforma Constitucional, las normas para proteger la información personal, la actualización de la legislación que protege a los consumidores.
Continuamos caminando junto a la dualidad monetaria, que se cuela cada día en la vida nacional, abriendo grietas por las que se escurre el presupuesto del país. Y esto es solo una de las tantas consecuencias negativas que nos trae.
Creemos por ende que se debe imponer la audacia en términos de medidas realistas a tono con las circunstancias. De nada sirve dar respuestas administrativas a problemas económicos; tomar decisiones políticas para nivelar los requerimientos económicos, o viceversa.
Así lo ha demostrado la crisis en La Habana con los boteros —que continúan cobrando las tarifas tradicionales— y la situación del transporte público —que continúa siendo ineficiente— en la mayoría de las provincias.
Liberar las fuerzas productivas es un llamado varias veces repetido por el propio presidente Raúl Castro. Si hablamos de necesidades básicas, aquí está el primer tema en la lista: los precios de los alimentos, que han intentado topar sin resultados positivos en más de una ocasión, continúan fuera del alcance de la mayoría del pueblo.
¿Dónde están, por ejemplo, las cooperativas agropecuarias de segundo grado, aprobadas en el VI Congreso? ¿Acaso la formación de estas cooperativas no podría, aunando esfuerzos y recursos, contribuir a la industrialización de la producción de alimentos? ¿Por qué demorar este paso o no incentivarlo? Incluso la Ministra de la Alimentación reconoció que las industrias del sector estatal están obsoletas unas, otras fuera de funcionamiento y algunas más funcionando a media máquina.
La seguridad alimentaria, definida como estratégica, evidentemente requiere de medidas facilitadoras. Por ejemplo, una legislación que permita a las cooperativas actuar directamente como importadoras y asumir los compromisos inherentes a este acto. ¿Cuál es el riesgo? ¿Político?
Seguramente hay quienes así lo valoren al precio de no ponderar adecuadamente que la satisfacción de los requerimientos alimentarios, como otros, ciertamente es un objetivo político urgente en la medida que satisface las necesidades de la población. Puede integrar al proceso de cambios tanto a productores como a consumidores. ¿El país y la sociedad no lo requieren? La sustentación del proceso cubano reside en el real apoyo popular. El control es un instrumento, no sustituye la adhesión sincera de la ciudadanía que es el alma y músculo de los cambios dentro del socialismo y para un socialismo sólido por eficiente y creativo.
Otro ángulo, también político, es que curiosamente el cordón agrícola de EE.UU., que apoyó a Trump, ha sido un constante apoyo a la demanda de relaciones económicas con Cuba.
El país precisa brindar facilidades y puede hacerlo. El dilema quizás resida en que aún existen reservas y dudas a un paso: el de transitar de la política de controles absolutos hacia la práctica de medidas regulatorias. El control total tiene parcela indiscutible en los recursos fundamentales.
Demorar cambios hoy podría resultar en ceder más de lo debido en un futuro no muy lejano ya.
Tenemos, además, la incertidumbre de qué pasará cuando en 2018 Raúl Castro se retire del cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, como ha anunciado, aunque se mantenga como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC). De suceder lo que hasta ahora se vislumbra como probable estaríamos ante una situación novedosa: un Presidente de la República que no es el máximo dirigente del PCC.
Los tiempos son complicados, interna e internacionalmente; no lo negamos. El país está frente a un precipicio y a la espalda tiene una pared. Precisamente por ello echar mano a respuestas desfasadas en el tiempo, que ya no caben en nuestro entorno sociopolítico actual, podría calificar como errático.
¿Por qué, quiénes y para qué detienen el tic tac implacable del tiempo? Estas personas, ¿poseen conciencia del hondo significado de cambiar todo lo que haya que cambiar o veremos cómo la vida se impone? Por lo general todo lo vivo se mueve, ya sea por voluntad propia y con el lujo de elegir hacia dónde, o por pura inercia. Pero para estar vivos, hay que moverse desde el socialismo y para el socialismo.

viernes, 5 de mayo de 2017

Comienza Taller de Dramaturgia con Gerardo Fulleda


La Asociación de Escritores de la UNEAC ha abierto en la sala Caracol una oportunidad tentadora para los amantes del teatro: a media mañana del primer jueves de cada mes se desarrolla un Taller de Dramaturgia bajo la conducción del Premio Nacional de Teatro 2013 y Presidente de la Sección de Dramaturgia de esa Asociación, Gerardo Fulleda León.

Con el propósito que ha desarrollado esa Asociación de crear espacios interactivos en todas las expresiones de la literatura, este nuevo proyecto intenta agrupar a personas interesadas en analizar el desarrollo del teatro y darles herramientas para su creación. En ese sentido el primer encuentro, que se realizó el jueves 4 de mayo, fue dedicado al tema Puntos de partida y estrategia de la dramaturgia y se inició con un debate colectivo en el que, con el mayor desenfado, cada uno de los presentes pudo expresar sus percepciones sobre el teatro como expresión artística.

¿Puede la dramaturgia abordar todos los temas, tanto reales como imaginarios, o debe ser una imagen exacta de la realidad? ¿Cómo puede el dramaturgo abordar los temas más sensibles o escabrosos y, al mismo tiempo, evadir las críticas o la reprobación? ¿Logra el teatro en Cuba llegar a su público de forma clara y directa o se pierde en querer hacerlo espectacular, para impresionar al espectador? ¿Qué puede hacer trascender una obra de teatro y que peculiaridades la pueden hacer más directa y concisa?

Estas y muchas otras interrogantes fueron surgiendo a lo largo del debate, que dejó otras cuestiones pendientes, para ser abordadas en próximos encuentros.

“El teatro es hijo de su tiempo y existen tantos teatros como escritores”, expresó Fulleda, para abundar en su historia y hacer un rápido recorrido por sus orígenes, repasando el teatro griego, el isabelino, el romano y el francés; igual para recordar figuras como Shakespeare, Moliere, Chejov, Brecht y Pirandello, entre otros.

Insistió en temas como la “fragmentación”, que permite ver diferentes aristas temáticas y construir un todo como resultado; el abordaje o desaparición del “conflicto”, como debate aristotélico aún activo en su teorización; la imposibilidad de romper la unidad de temas de una obra y la necesidad de adaptar las técnicas a la actualidad, introducidas de forma original para que tenga un lenguaje contemporáneo y pueda construir algo valioso: para que el teatro pueda llevar a la reflexión de forma útil.

No faltaron el análisis y las anécdotas sobre el desarrollo del teatro en Cuba durante las últimas décadas, pasando por algunas tradiciones que se han tirado al olvido – como la sátira del “bufo cubano” o el teatro musical– y destacando nombres como Virgilio, Estorino, Carlos Felipe y Reguera Saumell. Iconos de las tablas cubanas como Santa CamilaMaría AntoniaAire fríoAndobaRéquiem por Yarini y La noche de los asesinos no quedaron fuera en el panorama histórico nacional.

Finalmente, los retos que enfrenta la dramaturgia fueron analizados de forma colectiva para abordar desde diferentes ángulos la diferencia entre imitar y copiar, la superficialidad y la facilidad para recurrir a lugares comunes, la falta de diversidad en las expresiones dramatúrgicas y los problemas con la crítica, entre otros. “Hace falta imaginación, talento y fantasía”, sentenció, para reafirmar que la forma del conocimiento es indagar y no debemos quedarnos en el reflejo que nos ofrece la realidad: se debe hurgar en las interioridades para ofrecer una obra que debe ser interesante y entretenida.

Para la poeta y narradora Magali Sánchez, quien expresó sentirse motivada con esta oportunidad, el primer encuentro del Taller fue muy ameno y le permitirá desarrollar nuevas ideas en la creación artística que genera; mientras que la escritora y poeta Georgina Herrera indicó sentirse confiada en el aprendizaje que tendrá en estos encuentros “para hacer una obra de teatro y que sea famosa”.

La próxima cita del taller será para el jueves 1ro de junio a las 11 de la mañana en la sala Caracol y Fulleda sugirió que los participantes, incluyendo aquellos nuevos que se incorporen, deberán presentar un tema sobre una obra o una historia que quieran desarrollar –entendiéndolo como la estructura que resume la idea de la obra– con el objetivo de trabajar colectivamente sobre ellos. Además, anunció que se comenzará a profundizar sobre los géneros dramatúrgicos con el abordaje de “la tragedia”.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Push and pull on Cuba


In recent weeks, as the White House has been consumed by loud debates over health care, taxes and trade, there has been another, quieter debate occurring beneath the surface. Government agencies and lawmakers have been pulling the administration in two directions on whether to continue the Obama administration's path on relations with Cuba.
A small but vocal group of lawmakers, including Senator Marco Rubio, have pressed the White House to roll back the process of normalization President Barack Obama set in motion in 2014. The Cuban government, they contend, has become no less despotic and must be pressured to reform through strict enforcement of existing sanctions, public admonishment and diplomatic isolation.
Meanwhile, a large pro-engagement coalition that includes lawmakers from both parties, businesses and young Cuban-Americans, is calling on the White House to build on the foundation of engagement it inherited. By charting out narrow areas of cooperation with Havana — while agreeing to disagree on human rights issues — the Obama administration enabled the freer flow of people, goods and information between the countries.
Among the fruits of this approach have been bilateral agreements on health care cooperation, joint planning to mitigate oil spills and coordination on counternarcotics efforts. Havana also recently agreed to start accepting some Cubans who have been ordered deported. Regulatory changes have made it easier for most Americans to visit Cuba — though going there purely for tourism is still technically illegal — and enabled broader exchanges among scholars, journalists and artists. Google, meanwhile, is negotiating a series of agreements with Cuba that could significantly expand access to the internet on the island, one of the most unplugged nations on earth.
Final del formulario
Mr. Trump's public remarks on Cuba policy have been brief and thoughtless. Shortly after being elected, Mr. Trump tweeted: "If Cuba is unwilling to make a better deal for the Cuban people, the Cuban/American people and the U.S. as a whole, I will terminate deal."
That put Cubans and Americans on notice that Mr. Trump was contemplating reversing Mr. Obama's easement of American sanctions. The White House began an assessment early this year and agencies, including the Departments of State, Treasury and Commerce, have given their input. It is unclear when, or whether, an announcement of a decision will come. Mr. Trump could undo many regulatory changes with the stroke of a pen. For instance, he could tighten rules on sending remittances to Cubans, suspend the newly re-established commercial flights between the nations and stop American cruises from docking in Havana.
If he were to take those sorts of steps, Mr. Trump would make the small pro-embargo coalition in Capitol Hill very happy. But doing so would mean reversing course on a policy change that is widely popular among Americans and nearly universally supported by Cubans.
He also would be putting American farmers and businesses at a disadvantage by curtailing their access to a market that is gradually opening to global trade. In 2016, the European Union formally abandoned a policy predicated on pursuit of a democratic transition and struck a broader agreement with Havana that includes cooperation on trade and development and a dialogue on human rights.
Most damagingly, putting the relationship with Cuba back on a confrontational track would all but certainly subject Cubans to greater repression and privation. In the past, Havana has ratcheted up its repressive tactics during moments of heightened tension with the United States.
Instead of waiting for the Cuban government to "make a better deal with the Cuban people" — whatever that means — Mr. Trump can continue to make it easier for Americans to travel to Cuba and do business with Cubans. Strengthening ties does not guarantee that Cuba will reform its one-party system or overhaul its centrally planned economy. But it would empower Cubans as they contemplate the future they want for their country.